03/04
Lección 3 · 25 min

Decir el precio

Cuando termines sabrás: Digo el precio entero, sin adornos, y me callo.

Antes de empezar

Esta lección tiene una salida concreta: Digo el precio entero, sin adornos, y me callo. Lee con un caso tuyo delante. La parte útil empieza cuando escribes, comparas o decides algo.

El caso

“Son 1.400 euros al mes.” Y te callas. Los tres segundos siguientes son incomodísimos y son justo los que no hay que rellenar con un descuento que nadie te ha pedido.

Antes de seguir, identifica qué decisión tomó mal la persona del caso y qué dato le faltaba. Esa pregunta evita leer como espectador.

La idea que manda

El precio se entiende después de cuantificar el problema y concretar el alcance. Se comunica entero, con condiciones claras, y se deja espacio para responder.

No intentes aplicar todo a la vez. Elige un caso, deja la regla por escrito y conserva la evidencia que usaste. Así podrás revisar la decisión sin depender de memoria.

Método

  1. Define el punto de partida. Anclar antes de decirlo: qué le cuesta el problema hoy.
  2. Haz visible el criterio. Decirlo y esperar. El primero que habla, pierde.
  3. Comprueba el límite. Descuentos: cuándo sí, y siempre a cambio de algo.

Una regla es operativa cuando otra persona puede repetirla y llegar a un resultado parecido. Si necesita preguntarte qué querías decir, aún falta concretar.

Ejemplo aplicado

«Son 1.200 euros, incluye estas tres entregas y empezamos el 14. Para reservarlo necesito la aceptación antes del viernes.» Después, silencio.

Fíjate en la secuencia: primero aparece un hecho, después una decisión y al final una acción verificable. Ese orden impide que una opinión se disfrace de proceso.

El error que más cuesta

Justificar el precio durante dos minutos sin que nadie lo cuestione. Esa defensa transmite duda y añade elementos que el cliente no pidió.

Cuando ocurra, no añadas más pasos por reflejo. Vuelve al punto exacto donde faltó información, una definición o una comprobación.

Taller

Escribe una frase con precio, alcance, fecha y condición. Dila en voz alta hasta poder parar al final sin rellenar el silencio.

Hazlo en una copia o con una muestra pequeña. Guarda el resultado en Mi cuaderno. La práctica debería dejar una pieza que puedas usar mañana, no una respuesta que solo tenga sentido dentro del curso.

Comprueba antes de continuar

  • ¿El resultado responde al caso concreto y no a uno imaginario?
  • ¿Has dejado el criterio y la evidencia por escrito?
  • ¿Otra persona sabría repetirlo sin que tú se lo explicaras?
  • ¿Sabes qué señal te haría cambiar la decisión?

Quédate con esto

Ejercicio: decirlo en voz alta diez veces hasta que no tiemble. Termina esa práctica antes del examen. Recordar una frase sirve poco; poder enseñar el resultado sirve mucho.