Definirlas para que no se discutan
Antes de empezar
Esta lección tiene una salida concreta: Cada cifra tiene una definición escrita que dos personas leen igual. Lee con un caso tuyo delante. La parte útil empieza cuando escribes, comparas o decides algo.
El caso
Preguntas a tres personas del equipo cuántos clientes activos hay. Te dicen 62, 71 y 48. Ninguno miente: cada uno entiende “activo” de una forma.
Antes de seguir, identifica qué decisión tomó mal la persona del caso y qué dato le faltaba. Esa pregunta evita leer como espectador.
La idea que manda
La definición incluye evento, unidad, filtros, periodo, zona horaria y tratamiento de duplicados. Sin eso, dos cifras iguales pueden significar cosas distintas.
No intentes aplicar todo a la vez. Elige un caso, deja la regla por escrito y conserva la evidencia que usaste. Así podrás revisar la decisión sin depender de memoria.
Método
- Define el punto de partida. “Cliente activo” son cinco cosas distintas según a quién preguntes.
- Haz visible el criterio. Periodo, filtro y huso horario forman parte de la definición.
- Comprueba el límite. Cambiar una definición es cambiar la serie entera: se anota con fecha.
Una regla es operativa cuando otra persona puede repetirla y llegar a un resultado parecido. Si necesita preguntarte qué querías decir, aún falta concretar.
Ejemplo aplicado
«Cliente activo» puede ser pago vigente al cierre del día en Madrid, excluyendo pruebas y reembolsos. Esa frase hace reproducible el número.
Fíjate en la secuencia: primero aparece un hecho, después una decisión y al final una acción verificable. Ese orden impide que una opinión se disfrace de proceso.
El error que más cuesta
Resolver discrepancias eligiendo el panel que parece correcto. Primero compara definiciones y cobertura.
Cuando ocurra, no añadas más pasos por reflejo. Vuelve al punto exacto donde faltó información, una definición o una comprobación.
Taller
Redacta una ficha para cada métrica. Entrégala a otra persona y comprueba si obtiene el mismo resultado con los datos crudos.
Hazlo en una copia o con una muestra pequeña. Guarda el resultado en Mi cuaderno. La práctica debería dejar una pieza que puedas usar mañana, no una respuesta que solo tenga sentido dentro del curso.
Comprueba antes de continuar
- ¿El resultado responde al caso concreto y no a uno imaginario?
- ¿Has dejado el criterio y la evidencia por escrito?
- ¿Otra persona sabría repetirlo sin que tú se lo explicaras?
- ¿Sabes qué señal te haría cambiar la decisión?
Quédate con esto
Ejercicio: escribir las cinco definiciones. Termina esa práctica antes del examen. Recordar una frase sirve poco; poder enseñar el resultado sirve mucho.