Cuándo no usarla
Antes de empezar
Esta lección tiene una salida concreta: Sé qué tareas no se le dan a un modelo, y qué hacer con ellas en su lugar. Lee con un caso tuyo delante. La parte útil empieza cuando escribes, comparas o decides algo.
El caso
Pegar el listado de clientes con sus teléfonos en un chat para “que me lo ordene” es dar tu base de datos a un tercero. Ordenarlo tú en la hoja de cálculo son cuatro minutos.
Antes de seguir, identifica qué decisión tomó mal la persona del caso y qué dato le faltaba. Esa pregunta evita leer como espectador.
La idea que manda
La IA compensa cuando el borrador es barato de revisar. Se descarta cuando revisar cuesta tanto como hacer la tarea, el dato es sensible o un error puede causar un daño difícil de reparar.
No intentes aplicar todo a la vez. Elige un caso, deja la regla por escrito y conserva la evidencia que usaste. Así podrás revisar la decisión sin depender de memoria.
Método
- Define el punto de partida. Tareas donde el error no se ve hasta que es caro.
- Haz visible el criterio. Datos que no salen de tu casa: por qué no se pegan en un chat.
- Comprueba el límite. Lo que sale más barato hacer a mano.
Una regla es operativa cuando otra persona puede repetirla y llegar a un resultado parecido. Si necesita preguntarte qué querías decir, aún falta concretar.
Ejemplo aplicado
Resumir veinte comentarios anonimizados es revisable. Elegir unilateralmente a quién se despide, fijar un diagnóstico médico o enviar datos privados a un servicio sin permiso exige otro proceso.
Fíjate en la secuencia: primero aparece un hecho, después una decisión y al final una acción verificable. Ese orden impide que una opinión se disfrace de proceso.
El error que más cuesta
Confundir rapidez con ahorro. Diez minutos ganados dejan de importar si después hacen falta dos horas para comprobar o corregir.
Cuando ocurra, no añadas más pasos por reflejo. Vuelve al punto exacto donde faltó información, una definición o una comprobación.
Taller
Clasifica diez tareas en tres grupos: usar IA, usarla con revisión obligatoria y no usarla. Escribe el motivo de cada decisión.
Hazlo en una copia o con una muestra pequeña. Guarda el resultado en Mi cuaderno. La práctica debería dejar una pieza que puedas usar mañana, no una respuesta que solo tenga sentido dentro del curso.
Comprueba antes de continuar
- ¿El resultado responde al caso concreto y no a uno imaginario?
- ¿Has dejado el criterio y la evidencia por escrito?
- ¿Otra persona sabría repetirlo sin que tú se lo explicaras?
- ¿Sabes qué señal te haría cambiar la decisión?
Quédate con esto
Ejercicio: clasificar diez tareas tuyas en tres montones. Termina esa práctica antes del examen. Recordar una frase sirve poco; poder enseñar el resultado sirve mucho.