Un encargo, no una pregunta
Antes de empezar
Esta lección tiene una salida concreta: Sé convertir “hazme unos posts” en un encargo con resultado comprobable. Lee con un caso tuyo delante. La parte útil empieza cuando escribes, comparas o decides algo.
El caso
Le pides a la IA “escríbeme unos posts para mi gestoría”. Te suelta cinco frases con la palabra “sinergia” que no publicarías ni muerto. El problema no es el modelo: es que “unos posts” no se puede comprobar. “Tres posts de menos de 400 caracteres contando un lío real con Hacienda que le pasa a un autónomo en abril” sí.
Antes de seguir, identifica qué decisión tomó mal la persona del caso y qué dato le faltaba. Esa pregunta evita leer como espectador.
La idea que manda
Una buena petición describe una entrega, sus límites y la prueba que decidirá si sirve. La longitud no arregla la ambigüedad. Un encargo corto y comprobable gana a una página de instrucciones vagas.
No intentes aplicar todo a la vez. Elige un caso, deja la regla por escrito y conserva la evidencia que usaste. Así podrás revisar la decisión sin depender de memoria.
Método
- Define el punto de partida. Por qué una pregunta abierta devuelve texto correcto e inútil.
- Haz visible el criterio. Las cuatro piezas: quién eres, qué quiero, con qué material y cómo sabré si está bien.
- Comprueba el límite. El criterio de aceptación: si no puedes decir cuándo la respuesta es mala, el encargo está mal escrito.
Una regla es operativa cuando otra persona puede repetirla y llegar a un resultado parecido. Si necesita preguntarte qué querías decir, aún falta concretar.
Ejemplo aplicado
En vez de pedir «ideas para Instagram», pide tres guiones de 120 palabras, para dueños de restaurantes, basados en las reseñas adjuntas, cada uno con una observación concreta y sin promesas de resultados.
Fíjate en la secuencia: primero aparece un hecho, después una decisión y al final una acción verificable. Ese orden impide que una opinión se disfrace de proceso.
El error que más cuesta
Escribir el formato y olvidar la decisión. Una respuesta puede cumplir el número de palabras y seguir sin ayudarte a publicar, vender o elegir.
Cuando ocurra, no añadas más pasos por reflejo. Vuelve al punto exacto donde faltó información, una definición o una comprobación.
Taller
Reescribe tres peticiones reales. En cada una señala contexto, entrega, material disponible y criterios de aceptación.
Hazlo en una copia o con una muestra pequeña. Guarda el resultado en Mi cuaderno. La práctica debería dejar una pieza que puedas usar mañana, no una respuesta que solo tenga sentido dentro del curso.
Comprueba antes de continuar
- ¿El resultado responde al caso concreto y no a uno imaginario?
- ¿Has dejado el criterio y la evidencia por escrito?
- ¿Otra persona sabría repetirlo sin que tú se lo explicaras?
- ¿Sabes qué señal te haría cambiar la decisión?
Quédate con esto
Ejercicio: reescribir tres peticiones tuyas reales. Termina esa práctica antes del examen. Recordar una frase sirve poco; poder enseñar el resultado sirve mucho.